El nuevo sistema de transporte público urbano de Chetumal enfrenta una severa crisis de baja ocupación

Redacción

El nuevo sistema de transporte público urbano de Chetumal enfrenta una severa crisis de baja ocupación, con unidades que recorren la ciudad prácticamente vacías, a pesar de los esfuerzos gubernamentales por modernizar la movilidad tras años de ausencia de servicio regular.

De acuerdo con reportes ciudadanos y observaciones en diversas rutas, los autobuses circulan con escasos o nulos pasajeros durante gran parte del día, una situación que ha encendido las alertas en las autoridades, quienes señalan que el proyecto aún no logra consolidarse como una opción real frente a otros medios de transporte más utilizados.

Habitantes de colonias como Proterritorio, Pacto Obrero y Centro han manifestado que continúan optando por taxis y vanes colectivos, debido a factores como la falta de costumbre en el uso del transporte urbano, horarios poco claros, tiempos de espera y rutas que consideran poco prácticas para sus necesidades diarias.

Algunos ciudadanos también mencionan que la información sobre paradas oficiales y recorridos es limitada, lo que genera incertidumbre al momento de planear sus traslados.

“Ves pasar el camión vacío y ni sabes si te deja cerca de tu destino o cuánto tarda en volver a pasar”, comentó un usuario entrevistado en la zona centro.

El relanzamiento del sistema fue presentado como un paso clave para recuperar el transporte público urbano en la capital del estado, luego de años en los que el servicio prácticamente desapareció, obligando a la población a depender de opciones más costosas o informales.

Las autoridades destacaron en su momento la incorporación de unidades modernas, con mejores condiciones de seguridad, accesibilidad y menor impacto ambiental, además de la promesa de mejorar la conectividad entre colonias y zonas comerciales, educativas y administrativas.

Sin embargo, especialistas en movilidad urbana señalan que la modernización de unidades por sí sola no garantiza el éxito del sistema si no se acompaña de estrategias integrales de promoción, educación vial, rediseño de rutas y políticas públicas que incentiven el uso del transporte colectivo.

La baja ocupación también representa un desafío financiero debido a los altos costos de combustible, mantenimiento y operación sin contar con una demanda suficiente que garantice la viabilidad del servicio a largo plazo.

Algunos conductores han señalado que realizan recorridos completos con menos de cinco pasajeros, lo que complica sostener las frecuencias programadas y genera incertidumbre sobre el futuro del sistema si no se incrementa el número de usuarios en el corto plazo.

Expertos consideran que para revertir la situación se requiere una estrategia integral que incluya campañas de información ciudadana, ajustes en las rutas con base en la demanda real, mejora en la frecuencia de paso, integración tarifaria y coordinación con otros medios de transporte existentes.

Asimismo, sugieren que el gobierno municipal y estatal impulsen incentivos para el uso del transporte público, como carriles preferenciales, paradas dignas, aplicaciones de seguimiento en tiempo real y esquemas de subsidio temporal que permitan consolidar el sistema durante su etapa inicial.

Mientras tanto, la población observa con cautela el desempeño del nuevo transporte urbano. Aunque muchos reconocen la necesidad de contar con un sistema público eficiente y moderno, la baja afluencia de usuarios evidencia que aún existen desafíos importantes para recuperar la confianza de los ciudadanos y posicionar el servicio como una alternativa viable y competitiva dentro de la movilidad diaria en Chetumal.

El futuro del proyecto dependerá, coinciden especialistas y usuarios, de la capacidad de las autoridades y operadores para adaptarse a las necesidades reales de la ciudad y generar condiciones que incentiven a más personas a dejar el automóvil o el taxi y optar por el transporte público urbano.