Incrementa el número de vendedores ambulantes en la capital

Redacción

El incremento en la carga fiscal, el encarecimiento de los servicios básicos y el aumento sostenido en la renta de locales comerciales están empujando a un número cada vez mayor de microempresarios de Chetumal a abandonar la formalidad y optar por el comercio ambulante, una actividad que se expande aceleradamente en calles, colonias y avenidas de la ciudad mediante carritos y puestos móviles.

Este fenómeno genera una competencia desigual frente a los negocios establecidos que cumplen con el pago de impuestos, licencias, permisos y servicios, situación que amenaza la viabilidad del comercio formal y modifica el paisaje económico urbano de la ciudad de Chetumal.

La problemática no es menor. Datos de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) Chetumal revelan que entre 2023 y 2025 más de 480 pequeños negocios dejaron de operar en la ciudad. Una parte significativa de esos propietarios optó por vender en la vía pública o migró a esquemas de informalidad a través de redes sociales, como única alternativa para mantener ingresos.
Representantes del sector comercial advierten que, de no atenderse esta situación, el crecimiento del comercio informal continuará, reduciendo la base de contribuyentes, afectando la recaudación municipal y profundizando la desigualdad entre quienes cumplen con la ley y quienes operan al margen de ella.

Jesús Ayala González, microempresario de la colonia Solidaridad, señaló que en esa zona el comercio ambulante principalmente de alimentos y antojitos se duplicó en los últimos meses, mientras los establecimientos formales enfrentan incrementos constantes en tarifas de energía eléctrica, agua potable, impuesto predial, licencias de funcionamiento y, recientemente, nuevos cobros municipales.

Jesús Ayala González
explicó que la combinación de estos factores ha vuelto insostenible la operación de muchos pequeños negocios. “No es que la gente quiera salirse de la formalidad, es que ya no alcanza. Cada mes hay un nuevo aumento o un nuevo cobro, mientras las ventas no crecen al mismo ritmo”, expresó.

El microempresario advirtió que el crecimiento del ambulantaje es consecuencia directa de decisiones gubernamentales que han encarecido la actividad comercial, aunado a una falta de vigilancia y regulación efectiva por parte de las autoridades.

Recordó que México cerró 2025 con incrementos superiores al 6 por ciento en los costos de energía y servicios para el sector comercial, impacto que se resiente con mayor fuerza en ciudades con bajo dinamismo económico como Chetumal.

A ello se suma el elevado costo de las rentas. De acuerdo con Ayala González, los locales comerciales en zonas populares y céntricas ya alcanzan precios de entre 5 mil y 12 mil pesos mensuales, montos que resultan inalcanzables para muchos microempresarios, sobre todo aquellos dedicados a giros de bajo margen de ganancia como abarrotes, comida preparada y servicios básicos.

“Dicen que el sol sale para todos, pero no puede salir igual cuando unos pagan impuestos, servicios y permisos, y otros no. No se trata de quitarle el sustento a nadie, sino de ordenar el comercio y revisar la carga fiscal para que no sigan cerrando negocios”, subrayó.

Mientras tanto, microempresarios formales insisten en la necesidad de una revisión integral de los cobros municipales, apoyos reales para pequeños negocios y una política clara de ordenamiento del comercio ambulante, antes de que Chetumal se convierta, como advierten, en una ciudad donde “todos terminan siendo ambulantes”.